martes, 11 de mayo de 2010

SABER DECIDIR


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¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Sal. 25:12. 


Si tú pudieras hacer una lista de las veces que tomaste decisiones equivocadas, ¿cuál sería el resultado?

"Pastor -dicen las personas-, yo tenía la seguridad de que mi matrimonio iba a funcionar". "Creí que este negocio era el gran negocio de mi vida". "Nunca pensé que venir a este país sería mi desgracia". "Escoger esta profesión fue un error".

Ahora, imagina cómo sería tu vida si Dios, que nunca se equivoca, te hubiera instruido en el camino que tú debías escoger. ¿Crees que las cosas hubieran sido diferentes?

Una de las estrellas de la música brasileña murió víctima del SIDA, en plena juventud. En una de sus últimas entrevistas, dijo: "No me arrepiento de nada de lo que hice. Si tuviera que vivir otra vez, viviría todo de nuevo". Pero si hubiera hecho las decisiones acertadas, con certeza hubiera vivido más.

Saber vivir es saber decidir. Cuando Francisco Pizarro y un grupo de españoles llegaron a la isla de Gallo, el líder vio que los compañeros se acobardaban ante las perspectivas del sufrimiento que les aguardaba, entonces, con la punta de su espada, trazó una línea simbólica sobre la arena de la playa y dijo: "De este lado os espera la muerte, el hambre, la lluvia, el desamparo y la gloria. De este otro, la vida descansada en tranquila pobreza. Cada uno haga su decisión". Habiendo dicho esto, fue el primero en saltar la línea y 12 de los suyos saltaron tras él. Así fue como se inició la conquista del Imperio Inca.

Fue una decisión en busca de riqueza y glorias terrenales, es verdad. Pero, todos los días, a cada instante, necesitamos tomar decisiones para la vida o para la muerte, para la felicidad o la desgracia y en esas horas, Dios está dispuesto a instruirte para que tú tomes la decisión acertada.

¿Qué hacer para que la ayuda divina sea una realidad? El texto afirma: "¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger". "Temer" al Señor es tenerlo presente, reconocerlo como el Creador, reconocernos como criaturas, abrir los ojos y los oídos a sus consejos a través de la lectura de la Biblia, y después, salir sin miedo a enfrentar los desafíos que nos esperan a lo largo del camino.

Haz hoy tuya la oración del salmista y recuerda que: "¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger".

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