Y le dijeron sus hermanos: “Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus disdpulos vean las obras quehaces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo Juan 7:3,4. Las razones de seguir a Cristo varían de persona en persona. Muchos vienen por los panes y los peces; otros, por pura gratitud, le dicen “muéstrame dónde moras': con la intención de estar siempre con él. Otros siguen a Cristo por el amor mostrado por el Salvador. Y muchos porque creen firmemente en él como Redentor. Los hermanos de Jesús tenían sus propias razones para seguirle. No era precisamente porque creyesen en él, sino porque, como los discípulos, también tenían sueños de grandeza temporal. Esperando lograr así lo que no habían obtenido hasta entonces, lo desafiaron para que se revelase al mundo. “Yo te seguiré, ¡oh Cristo!” es un himno conocido que entonamos sobre todo en momentos de bautismos o de un llamado al altar, pero es muy apropiad...
Deut. 32:4 Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.