Como a Dios le interesa que sus hijos no se desvíen del camino; cuando lo hacen, se exponen a que Él los regrese al camino a veces de una manera dolorosa, pero siempre con amor. Provervio 6:16-19 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. En el pasaje anterior (Pr. 6:12-15), se está hablando de la naturaleza del hombre malo o depravado, que no tiene temor de Dios, pues ni le conoce; un hombre con baja moral, sin escrúpulos ni ética. No todos los hombres que no son hijos de Dios son así, pero tanto los unos como los otros están destituidos de la gloria de Dios, mientras no se acerquen al señor Jesucristo. El hombre depravado habla perversidades de todo tipo, las cuales anida en su corazón...
Deut. 32:4 Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.